El ÚNICO detox que REALMENTE funciona

Seguramente has visto esto mil veces. La promesa de que un jugo verde o una dieta de tres días va a «resetear» tu cuerpo y eliminar todas las toxinas.

Tengo una mala noticia: Esos jugos no solo no funcionan como crees, sino que podrían estar dañándote.

Pero te tengo una noticia peor: Tu cuerpo sí está luchando contra toxinas reales. Sustancias ningún «detox» del mercado puede arrancar y ya forman parte de tì.

Soy Cinthia Reyes y hoy no vamos a hablar de modas. Vamos a hablar de cómo ha sido legal que lleguen contaminantes a tu plato. Además, analizaremos si hay alguna decisión realista que podamos tomar para reducir nuestra exposición a estos tóxicos, con base en evidencia científica.

Porque el mejor “detox” en principio, sería no intoxicar para empezar.

En el 2025, el gobierno mexicano anunció una prohibición histórica de 35 sustancias peligrosas. Este ha sido el movimiento más agresivo en décadas para reducir en nuestros alimentos la presencia de contaminantes orgánicos persistentes, también llamados POP por sus siglas en inglés (persistent organic pollutant).

Suena impresionante, ¿no? Pero aquí hay dos problemas, el primero lo platicamos en este video. Hay sustancias todavía permitidas incluso para alimentos “orgánicos” que sabemos están asociadas con el riesgo de desarrollo de Párkinson.

El segundo problema es que estas sustancias son «persistentes». No desaparecen mágicamente al firmar una ley. Los residuos de lo que se usó ayer, siguen en la tierra hoy… y México ni siquiera es el país más avanzado aquí.

Tomemos como ejemplo el caso de Estados Unidos. En 1976, el catálogo de sustancias permitidas que se aprobó con la Ley de Control de Sustancias Tóxicas contaba con un registro de más de 60 mil sustancias químicas cuyo uso estaba autorizado aunque no existiera evidencia científica que garantizara que todas fueran seguras. 

Esta ley se ha actualizado. Se han agregado miles de sustancias nuevas al catálogo y se han prohibido otras como los famosos CFCs asociados con la pérdida de ozono en la atmósfera, PCBs, dioxinas, asbesto y cromo hexavalente. 

Para no hacer el cuento largo, en el 2025 había aprobadas para su uso más 42 mil sustancias,

de las cuales, organizaciones como el Environmental Working Group estiman que unas 10 mil están autorizadas para uso en alimentos sin que necesariamente TODAS hayan sido evaluadas respecto a su seguridad.

Es decir, muchas de estas sustancias han ido heredando legalmente su permiso de uso porque originalmente no existía obligación de demostrar que no mataban a nadie… y es hasta que se demuestra que una sustancia hace daño que se prohíbe.

En este sistema las sustancias son inocentes hasta que se demuestre lo contrario… y para que se demuestre, tienen que perjudicar a suficientes personas, grupo donde bien podríamos estar tú o yo.

La lección es dura: «Legal» no significa «inocuo» o “seguro». 

Pero vamos a ver al verdadero villano de esta historia… porque aunque se hagan prohibiciones históricas, los residuos de lo que se usó ayer, siguen aquí hoy. Hablamos de contaminantes orgánicos persistentes o POP. 

Estas sustancias entran en la cadena alimenticia, por ejemplo por el plàncton, el pez pequeño se come el plancton, luego un atùn se come a ese pez pequeño y luego tù te comes el atùn… y lo acumulas en tu tejido graso quizàs por dècadas.

Una de estas sustancias es el famoso DDT, cuya mala fama internacional viene desde los 60s y presumiblemente en México se dejó de usar en el 2000.

Pero tomemos por ejemplo a uno de los países donde se prohibió primero: Canadá. Resulta que en New Brunswick, en el 2025 se reportaba que las truchas de lagos “limpios” aún se encontraron niveles de DDT residual unos 10 veces por encima de lo que recomiendan las guías para consumo humano, de acuerdo a investigaciones como esta.

El DDT es peligroso por ser probable carcinogénico, dañar el sistema nervioso y el sistema endocrino. Se asocia con cáncer de mama, diabetes, abortos espontáneos, daño neurológico agudo y problemas hormonales.

Y aunque ha disminuido sensiblemente el uso de este pesticida, hoy sigue siendo un problema porque dura bastantes años en degradarse, puede viajar en la atmósfera grandes distancias y se puede acumular en los tejidos grasos. Y quizás te sorprenda saber que aún hoy se recomienda su uso en algunos países para combatir al mosquito portador de malaria, en fin…

Análisis como este sugieren que las principales fuentes de DDT en los alimentos son la carne, el pescado, las aves de corral y los productos lácteos.

Es muy difìcil saber què alimentos pueden tener mayores concentraciones de estos contaminantes, aunque por ejemplo hay análisis como este otro que sugieren que el atùn del Golfo de Mèxico es particularmente alto en estas toxinas. 

Otras sustancias tòxicas y carcinogènicas como los PCBs que dejaron de utilizarse comercialmente en Estados Unidos hace 50 años, pero siguen encontrándose en altas concentraciones en estudios como èste en salmòn, atún enlatado, filete de res, mantequilla y pollo frito. 

Y yo podrìa aquì seguir y seguir describiendo anàlisis de contaminantes como el hexaclorobenceno que tambièn se puede encontrar en la comida y se asocia con càncer de tiroides, hìgado o riñòn… pero cambiemos el enfoque a soluciones.

Y aquí es donde la industria detox entra en escena… Momento de desintoxicarme con el famoso jugo verde… ¿o no?

Recordemos que para empezar, el cuerpo tiene sus propios mecanismos muy eficientes de limpieza pero más allá de lo innecesario que es desintoxicarnos con jugos, resulta que puede ser dañino. Al menos eso es lo que sugieren los resultados de este pequeño estudio.

Se separó a los voluntarios participantes en tres grupos, uno que ingeriría alimentos vegetales integrales, uno que consumiría jugos más alimentos integrales y otro que consumiría únicamente jugos. 

Tres días bastaron para que el microbioma oral de los voluntarios que consumieron únicamente jugo viera cambios drásticos: una reducción de las bacterias benéficas y un aumento de las Proteobacteria, un grupo bacteriano asociado con inflamación. 

Al mismo tiempo, aunque la composición global del microbioma intestinal no cambió tanto, sí se identificó en ambos grupos que consumieron jugos que hubo un aumento relativo de las bacterias asociadas con permeabilidad intestinal, inflamación y deterioro cognitivo. 

Déjame decir esto con otras palabras… cuando hablamos de mayor permeabilidad intestinal lo que estamos diciendo es que en lugar de sacar toxinas del cuerpo, les estoy abriendo la puerta… a las toxinas, a los patógenos o alérgenos… para que pasen más fácilmente al torrente sanguíneo.

Por eso digo que es posible que estos procesos “detox”, de sólo tres días, podrían de hecho ser dañinos. 

La ingesta regular de fibra parece ser muy importante en realidad.

Y entonces, ¿tenemos alguna alternativa?

Estudios como este realizado en España, han encontrado que las dietas basadas en alimentos animales tienen mayor concentración de estas sustancias no deseadas que las dietas basadas en plantas, siendo el pescado el principal contribuyente.

Algo semejante sugiere este otro pequeño estudio realizado en California: la mayor concentración de PCBs en la leche materna fue encontrada asociada con un mayor consumo de pescado.

Otros análisis pequeños como este han identificado menor concentración de dioxinas y PCBs en la leche materna de mujeres con dieta vegana en comparación con mujeres con dieta tradicional omnívora europea.

Cabe aclarar que ese análisis tambièn revisaba diversos metales pesados y hay casos en los cuales la leche proveniente de mujeres con dieta vegana, tenía mayor concentración de algunos de estos elementos también problemáticos… de hecho los autores concluyen que de acuerdo con sus datos, más útil que volvernos veganos es ingerir una alta diversidad de alimentos.

Por otro lado, aunque estamos hablando de evidencia muy preliminar. Estudios recientes como este sugieren que nutrientes como los polifenoles que son antioxidantes, el omega-3 y flavonoides como el EGCG que encontramos en el té verde, tienen efectos anti inflamatorios que podrían mitigar al menos parcialmente los efectos nocivos de algunos contaminantes de los que hemos discutido en este video.

Además, los autores refieren que de acuerdo con experimentos realizados con modelos animales, las dietas ricas en fibra podrían ayudar a reducir el contenido de los  contaminantes POP en el cuerpo dado que posiblemente la fibra ayuda a excretarlos.

Entonces… aunque insisto, esta es información preliminar… sustituir la ingesta de carne, pescado, leche y lácteos por versiones bajas en grasa, y aumentar la ingesta de proteína de origen vegetal, té verde y alimentos ricos en fibra, probablemente sea útil.

Todo esto de hecho coincide con investigaciones que hemos explorado en otros videos donde encontramos que las dietas ricas en fibra y proteína de origen vegetal, parecen tener efectos benéficos en nuestra salud por una u otra circunstancia.

En conclusión, el único detox coherente con la evidencia es:

  • Reducir exposición crónica, no abuses de la ingesta de grasa animal.
  • Favorecer los mecanismos fisiológicos normales con alimentos ricos en fibra, para barrer lo que ya entró, y con alimentos de efecto anti inflamatorio.
  • Y dejar de dañar tu microbioma con dietas extremas.

El mejor detox no es limpiar. Es evitar ensuciar en primer lugar.

Si quieres más respuestas para tu vida cotidiana basadas en evidencia científica, sin marketing ni promesas milagrosas, suscríbete y comparte. Recuerda que puedes apoyar la creación de contenido con pequeñas donaciones como ya lo hacen ellos. Muchas gracias.

Referencias:

Agency for Toxic Substances and Disease Registry. (2016, 1 marzo). Hexachlorobenzene | Public Health Statement. CDC / ATSDR. Recuperado 14 de febrero de 2026, de https://wwwn.cdc.gov/TSP/PHS/PHS.aspx?phsid=625&toxid=115 

Agency for Toxic Substances and Disease Registry (US). (2022, 1 abril). POTENTIAL FOR HUMAN EXPOSURE. Toxicological Profile For DDT, DDE, And DDD – NCBI Bookshelf. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK590076/ 

CIRS Group. (2025, 12 febrero). US EPA releases updated 2025 TSCA inventory | News. Chemradar. Recuperado 13 de febrero de 2026, de https://www.chemradar.com/news/detail/ecsu9bnz8ykg 

Commission for Environmental Cooperation of North America. (2003). DDT no longer used in North America. En www.cec.org (Fact Sheet.DDT–04.2003). Recuperado 13 de febrero de 2026, de https://www.cec.org/files/documents/publications/1968-ddt-no-longer-used-in-north-america-en.pdf 

Deghel, N. E., Rapinski, M., Duboz, P., Raymond, R., Davy, D., Durães, N., Dendievel, A., Da Silva, E. F., Lopez, P. J., Vaccher, V., Vénisseau, A., Nazare, J. A., Badin, A., & Bedell, J. (2025). Persistent organic pollutants in food systems: A comparative study across four contrasting socio-ecosystems: Portugal, Senegal, French Guiana, and Guadeloupe. Food Chemistry, 493(Pt 2), 145766. https://doi.org/10.1016/j.foodchem.2025.145766 

EWG’s Dirty Dozen Guide to Food Chemicals: The top 12 to avoid. (2025, 18 marzo). Environmental Working Group. https://www.ewg.org/consumer-guides/ewgs-dirty-dozen-guide-food-chemicals-top-12-avoid 

Kalemba-Dro?d?, M., Grzywacz-Kisielewska, A., & Joanna, K.-. D. (2020). The diet type: vegan or traditional European (non-excluding meat) affects the content of heavy metals, dioxins and polychlorinated biphenyls in human milk. eRIKA Repository (Jan Matejko Academy Of Fine Arts). https://doi.org/10.34697/66007-45-1-2020-6 

Krimsky, S. (2017). The unsteady state and inertia of chemical regulation under the US Toxic Substances Control Act. PLoS Biology, 15(12), e2002404. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.2002404 

Kurek, J., Fraser, M. P., Nakamoto, B. J., Kidd, K. A., & Edge, C. B. (2025). Legacy DDT and its metabolites in Brook Trout from lakes within forested watersheds treated with aerial applications of insecticides. PLoS ONE, 20(4), e0320665. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0320665 

Mengistu, D. A., Geremew, A., Tessema, R. A., & Wolfing, T. (2025). Concentrations of DDT metabolites in different food items and public health risk in Africa regions: systematic review and metal analysis. Frontiers In Public Health, 13, 1511012. https://doi.org/10.3389/fpubh.2025.1511012 

Petriello, M. C., Newsome, B. J., Dziubla, T. D., Hilt, J. Z., Bhattacharyya, D., & Hennig, B. (2014). Modulation of persistent organic pollutant toxicity through nutritional intervention: Emerging opportunities in biomedicine and environmental remediation. The Science Of The Total Environment, 491-492, 11-16. https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2014.01.109 

Saktrakulkla, P., Lan, T., Hua, J., Marek, R. F., Thorne, P. S., & Hornbuckle, K. C. (2020). Polychlorinated Biphenyls in Food. Environmental Science & Technology, 54(18), 11443-11452. https://doi.org/10.1021/acs.est.0c03632 

Savo Sardaro, M. L. S., Grote, V., Baik, J., Atallah, M., Amato, K. R., & Ring, M. (2025). Effects of Vegetable and Fruit Juicing on Gut and Oral Microbiome Composition. Nutrients, 17(3), 458. https://doi.org/10.3390/nu17030458

Stockholm Convention. (s. f.). The 12 Initial POPs. Copyright 2019 By Stockholm Convention. https://www.pops.int/TheConvention/ThePOPs/The12InitialPOPs/tabid/296/Default.aspx

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *