A tu mamá le dijeron que su colesterol estaba alto. Salió de la consulta con una receta de estatinas… pero decidió no surtirla. En cambio, lleva tres meses tomando un suplemento de ajo y aceite de pescado que una vecina le recomendó, convencida de que está haciendo algo mejor que tomar los medicamentos.
O quizás no se trata de tu mamá… y lo que describo es tu situación.
Hay un dato que probablemente no has escuchado. Existe un estudio que comparó seis suplementos populares, algunos vendidos específicamente para el colesterol y otros por motivos de salud cardiovascular general, contra una estatina y un placebo.
Soy Cinthia Reyes, y hoy te cuento qué hay detrás de ese estudio… y si existe una tercera opción entre la receta que tu mamá no surtió y el suplemento que le recomendó la vecina.
En realidad existen decenas de estudios que comparan la efectividad de las estatinas contra la del consumo de suplementos para controlar el colesterol. Pero este estudio en particular, fue ampliamente difundido por sociedades de cardiología y medios de comunicación especializados en salud, como un ejemplo de que las estatinas son, realmente, más eficaces que los suplementos habituales para reducir el colesterol LDL, también conocido informalmente como “colesterol malo”.
Se le conoce como estudio SPORT, y es un ensayo aleatorizado controlado:
Los 190 participantes fueron divididos en 8 grupos, uno de ellos tomó rosuvastatina, otro grupo tomó un placebo, y los seis grupos restantes tomaron uno de los seis suplementos: aceite de pescado, canela, ajo, cúrcuma, esteroles vegetales o arroz de levadura roja. Un mes después, les midieron el LDL.
Con la estatina, el LDL bajó en absolutamente todos los participantes, un promedio de 37.9 %… Pero con los suplementos, fue básicamente un volado. Prácticamente en cada caso, aproximadamente la mitad de los participantes aumentaron su colesterol y la otra mitad, lo bajaron. A excepción del ajo, con este suplemento, más personas empeoraron sus valores de colesterol que las que lo mejoraron.
Peeeeeero, antes de concluir, como sugirieron varios medios, que este es el estudio definitivo y el caso está cerrado, revisemos algunos detalles.
Primero: si vamos a la sección de financiamiento, identificamos que la industria farmacéutica pagó el estudio. Esto por sí mismo no tiene nada de malo, de hecho suena bastante lógico que a la industria le interese averiguar si su producto es útil o no. Y pague quien pague, los investigadores deben hacer su trabajo objetivamente.
Pero ahora analicemos los suplementos, empezando por el que se desempeñó peor de todos: el ajo. Y es que el estudio se enfocó en “suplementos”, no en alimentos.
No usaron el ajo real que tienes en tu cocina. Eligieron este suplemento llamado Garlique, que dice contener al menos 5000 mcg por cápsula.
El problema con los suplementos, como hemos discutido en otros videos, es que al no ser medicamentos, no tienen que ser aprobados ni siquiera en Estados Unidos por la FDA, y en estudios independientes se ha encontrado que hay productos que ni siquiera contienen el ingrediente activo que dice su etiqueta.
En pocas palabras, con los suplementos no hay garantía de que lo que compras contenga lo que te prometen.
Ahora, volviendo al garlique… yo no soy experta en ajo, pero leí que el compuesto que se asocia con los efectos útiles contra el colesterol, la alicina, es también responsable del olor del ajo. Entonces, yo no sé si el hecho de que el garlique no tenga olor tenga que ver con que no haya demostrado gran utilidad… tampoco sé si fue la mejor idea elegir un suplemento sin olor.
En el caso de la cúrcuma, esto quizás no lo podían saber los investigadores del SPORT porque el estudio que te voy a mostrar es más reciente, pero aquí se identifica que para que el suplemento comience a tener efecto deben pasar al menos 8 semanas. El estudio SPORT duró un mes.
Por otro lado, y esto es lo último que diré sobre este estudio, creo que el aceite de pescado no es reconocido por ser útil contra el colesterol, se asocia más bien con triglicéridos. Entonces, no sé por qué se le escogió.
Ahora, le dedicamos tiempo en el video a revisar un poco estos suplementos porque sí hay gente que con toda la buena fe del mundo, recomienda consumir este tipo de suplementos en lugar de las estatinas.
Y aunque SPORT tenga deficiencias… sí hay varios estudios que desde hace mucho han demostrado que las estatinas son más útiles para disminuir el colesterol ‘malo’, que diversos suplementos como estos de aquí:
Además, tengo que insistir en que cuando hablamos de consumo de suplementos, es difícil garantizar su calidad…
Pero hay una tercera ruta basada en alimentos.
La primera pista que tenemos hacia una tercera ruta nos la da este estudio.
Aquí, se analizó una dieta que llamaron de portafolio. Es una combinación específica de alimentos que en 2003 se puso a prueba bajo condiciones controladas, donde todos los alimentos que consumían los voluntarios se preparaban en el instituto de investigación.
Eran dietas vegetarianas bajas en grasas que aseguraban incluir cuatro tipos de alimentos que ya se habían identificado como útiles para reducir el colesterol LDL:
1. Esteroles vegetales, estamos hablando de compuestos dentro de los vegetales que se parecen al colesterol y que encontramos en alimentos como aceites vegetales, nueces, semillas y leguminosas.
2. Fibra viscosa de avena y psyllium
3. Proteína de soya, y
4. Almendras
En el ensayo, se comparó qué pasaba con la medición del colesterol entre el grupo con esta dieta controlada llamada portafolio, un grupo que consumió una dieta únicamente baja en grasas saturadas y un tercer grupo que consumió una dieta baja en grasas y además tomaba 20 miligramos diarios de lovastatina, uno de los primeros medicamentos que aparecieron para bajar el colesterol.
Resulta que tras 4 semanas de recibir estas dietas especiales, los participantes que consumieron la dieta baja en grasas, bajaron su colesterol LDL un 8 % en promedio. Quienes consumieron esta misma dieta baja en grasas y tomaban lovastatina, redujeron su colesterol un 30.9 % y quienes consumieron la dieta portafolio, sin medicamento, redujeron su colesterol un 28.6 %.
Esto es, en condiciones controladas estrictamente, con cada comida preparada por el instituto de investigación, este patrón alimenticio bajó el colesterol casi tanto como uno de los primeros medicamentos diseñados para ello.
Claro que esto de que un centro de investigación le prepare la comida a todo el mundo no es algo que se pueda escalar a grandes sectores de la población, ni se puede sostener por mucho tiempo.
Lo que seguía era evaluar cómo le iba a la gente sólo con una guía.
Los mismos investigadores pusieron a prueba qué pasaba cuando en lugar de preparar la comida en el laboratorio, simplemente le explicaban a la gente cómo seguir el patrón de portafolio en su propia casa.
En este ensayo, publicado en 2011, participaron 345 adultos con colesterol alto divididos en tres grupos. Un grupo recibió asesoría estándar para que su dieta fuera reducida en grasas saturadas. Los otros dos recibieron orientación específica sobre la dieta portafolio, la diferencia era que uno de los grupos tuvo 7 consultas de seguimiento en 6 meses y el otro sólo dos consultas en el mismo periodo de tiempo.
Ninguno de ellos tomaba estatinas.
Seis meses después, los resultados mostraron algo importante.
Los dos grupos que siguieron el portafolio redujeron su colesterol LDL alrededor de un 13%, más que el grupo de dieta baja en grasas, que bajó apenas un 3%. Cabe remarcar que no hubo diferencia significativa entre el grupo con asesoría intensiva y el grupo con pocas asesorías.
Lo que sí marcó la diferencia fue la adherencia. Como sería lógico, los participantes que más se apegaron a los componentes del portafolio fueron los que más bajaron su colesterol.
Ojo: Sí hay una diferencia importante entre los hallazgos en condiciones totalmente de laboratorio y en condiciones de la vida real. Pero en ambos casos, la dieta portafolio mostró una reducción clara del colesterol malo, por encima de la dieta estándar baja en grasas.
En pocas palabras: el patrón de portafolio sí puede hacer algo real por tu colesterol, más que una dieta baja en grasas. Pero quien hace el trabajo no es el alimento solo… eres tú, siendo consistente con el paso del tiempo.
Entonces regresemos a tu mamá… o a ti misma.
Sabemos que hay tres vías distintas para abordar el problema del colesterol, pero no son igualmente eficaces.
El estudio SPORT usó una dosis inicial de rosuvastatina, la más baja que normalmente se receta. Y eso es importante, porque otras revisiones, como esta que agrupa 296 estudios con casi 39 mil participantes, muestran que las estatinas, a dosis más altas, pueden reducir el colesterol LDL hasta un 51.7%. Es decir, lo que vimos en SPORT ni siquiera es el techo de lo que un médico puede ajustar si hace falta más reducción.
Los suplementos, al menos de acuerdo con este famoso estudio, SPORT, fueron la estrategia menos consistente. Y como he dicho en otros videos, es importante recalcar que en el caso de los suplementos, no siempre es fácil saber si el producto que compraste contiene lo que promete la etiqueta.
Finalmente, el patrón alimenticio llamado de portafolio es una combinación específica de alimentos reales, que sí… puede reducir el colesterol LDL de forma significativa y sí hay evidencia científica que respalda esto. Pero el resultado depende de qué tan fielmente se siga este patrón.
Con todo esto, lo más responsable que puedo sugerir es que converses con tu médico, o que ayudes a tu mamá a tener esa conversación con el suyo, sobre qué tanto sentido tiene incorporar el patrón de portafolio al plan, según el nivel de riesgo cardiovascular de cada quien.
Esa es una postura distinta a la negación absoluta a tomar medicamentos o a apostarle a la esperanza de que un suplemento resuelva lo que un médico recomendó atender con estatinas.
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Hay un factor que ninguna de estas tres estrategias responde por sí sola, y que según un modelo que reviso en este otro video, podría pesar tanto como la magnitud de la reducción: cuánto tiempo pasas con el colesterol alto.
Ahí te cuento por qué ese modelo estima que alguien que mantiene su colesterol constante en niveles muy altos podría llegar al umbral de enfermedad cardiovascular a los 35 años, mientras que alguien que comienza a controlar su colesterol, puede retrasar el daño por varias décadas. Además, aquí analizamos qué tan seguro es realmente tomar una estatina por años.
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Referencias
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